El dirigible, Graff Zepplin visto en España en el año 1928, despertó una gran expectación cuando sus 230m de longitud y sus 60 toneladas de carga, atravesó el país, varias veces, en sus rutas alrededor del mundo. No era el primero que se veía. A principios del siglo XX presentó Leonardo TorresQuevedo ante las academias de ciencias de Madrid y de París diversos proyectos de dirigible. Las novedades de sus propuestas se centraban en haber hallado una solución al problema de la suspensión de la barquilla gracias a una estructura que reforzaba el globo por medio de una especie de esqueleto de cables. Así, el globo ganaba en rigidez y en estabilidad, lo que a su vez hacía ganar en seguridad al conjunto de la nave. Hasta ese momento la fragilidad de los globos empleados en dirigibles hacían que los vuelos con estas naves fueran muy peligrosos y que las barquillas constituyeran puntos débiles muy a tener en cuenta. De la asociación de Torres Quevedo con el capitán...